- «Sí, soy un humano. Pero... tú también eres humana».
- «Ya basta. Soy un lobo. ¡¿Me oyes?!».
No todo se ha acabado. Aún queda mucho por vivir, mucho por sentir. Y aunque a veces esta esperanza nos aterra, es lo único por lo que acabamos luchando. La fina línea que marca la diferencia entre vivir y sobrevivir.
Es el momento de sacar toda tu fuerza, de luchar con garras y dientes. Por el mundo en el que quieres vivir, por la vida que quieres tener. Por ti.
A veces solo hace falta creer que podemos. Que somos más fuertes de lo que nunca llegaremos a ser. Que somos lobos.
Invencibles. Indestructibles. Aunque sólo sea por un día. O por una noche tal vez.
Y aunque todo parezca ir en contra, tú serás más rápida y más fuerte que la marea que pretende arrastrarte y llevarte a lo más profundo. Y si alguna vez te ves realmente amenazada, ni siquiera deberás gritar. Yo estaré ahí, para agarrarte de la mano y tirar de ti hacia arriba.
Porque si los sueños te atrapan y nublan de tinieblas tus noches, tendremos que iluminar tus días para que poco a poco la luz vaya destapando toda la oscuridad.
Si las dudas te asfixian, tendremos que buscar todas las respuestas posibles, aunque nunca lleguemos a decidirnos por ninguna.
Y si la imaginación amenaza con llevarte a lugares irreales de los que cada vez te cuesta más salir, tendremos que hacer de tu realidad un lugar de donde no quieras marcharte.
Porque sabes que estaré a tu lado hasta que puedas soltarte de mi mano. Que hay ciertos caminos que nunca hemos sabido recorrer solas y esa es la única belleza que reside en este tipo de dolor.
Porque creo que por muchas cosas que pasen, nunca sería capaz de perderte del todo. Sigues siendo el espejo en el que un día me reconocí después de mucho. La única persona que comprende mis palabras antes incluso de ser pronunciadas. Porque solo hay una forma de definirte, y es poniendo nuestra palabra al final de cada una de mis frases.
Sabes que entiendo. Y creo firmemente que ese es el mayor regalo que puedo hacerte en estas situaciones. Tú y yo nunca nos hemos entendido como el resto del mundo. Es algo que va más allá de las palabras, puede que sea una comprensión de alma a alma, o de mente a mente. Una comprensión que nadie más sabrá nunca lo que puede llegar a ser. Pueda que resida en esa conexión de mentes de la que presumíamos hace años. No lo sé, tampoco me importa.
Solo quería recordarte que estoy aquí. Como siempre.
Y que vas salir de donde quiera que estés, aunque nadie pueda imaginar lo oscuro o profundo que pueda ser ese lugar.
Porque yo te daré mi fuerza y juntas, seremos lobos.